
Robert forma parte de un grupo de seis vecinos que se ofrecen como voluntarios para cuidar los jardines del complejo. Lo hacen de forma gratuita, impulsados por el amor a su comunidad y el deseo de crear un espacio verde agradable para todos.
La vida antes del robot cortacésped
Durante años, el grupo utilizó un tractor STIGA Park con plato de corte y una barredora. Esta solución funcionó bien durante mucho tiempo, pero decidieron simplificar el proceso e incorporar un robot cortacésped autónomo.
Ahora, el robot se encarga de los céspedes centrales y de la zona trasera de los edificios. Corta el césped todos los días, manteniéndolo siempre ordenado, uniforme y a la altura adecuada.
¿El resultado? Un césped más verde, más sano y siempre bonito, en cualquier época del año.


La experiencia con el robot autónomo
Manejar el robot es sencillo, lo que ayuda a Robert a tenerlo todo bajo control sin estrés. Al equipo de voluntarios le encanta trabajar con el robot y ver los excelentes resultados. También disfrutan experimentando con los estilos de corte, haciendo que cada zona sea un poco diferente y especial.
Hay algunas partes a lo largo de los bordes y límites a las que el robot no puede llegar, pero Robert y sus amigos están encantados de recortar esas zonas a mano.
Los espacios verdes aquí tienen un profundo significado para la comunidad. Alrededor de los dos edificios hay algunos lugares especiales que reúnen a la gente: una zona de juegos para los niños y algunos rincones tranquilos donde a los residentes mayores les gusta sentarse y charlar.
Es su hogar. Y mantenerlo verde, todos juntos, es un motivo de orgullo.



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