
Stefan es el orgulloso propietario de un jardín enorme, pero lo que resulta aún más sorprendente es el hecho de que vive en un castillo.
La vida antes del robot cortacésped
Antes de pasarse al robot cortacésped, hace unos 20 años, Stefan utilizaba un tractor de corte frontal para mantener el césped de su jardín en buen estado. Después, tomó la decisión de instalar cuatro robots para gestionar de forma más eficiente el enorme trabajo y, desde entonces, no se ha arrepentido.


La experiencia con el robot coracésped
Sin embargo, tras averiarse dos de sus cuatro robots cortacésped, Stefan acudió a un distribuidor en busca de consejo. El distribuidor le recomendó cambiar a robots cortacésped STIGA.
Ha pasado ya un año desde la instalación de los dos robots STIGA ¡y el césped luce espectacular!
Cuando le preguntamos a Stefan si recomendaría los robots cortacésped STIGA a su familia y amigos, respondió sin dudar: «¡Sí, por supuesto!».
Mientras los robots se encargan del césped, Stefan y su familia pueden disfrutar de su jardín y, con un espacio verde tan amplio a las puertas de casa, las posibilidades son infinitas. No falta de nada: desde socializar en fiestas al aire libre, hasta tomar el sol o incluso jugar al golf, de verdad que las opciones sobran.
Aun así, el rincón favorito de Stefan en el jardín son los rododendros. Fueron traídos de Inglaterra en el siglo XIX y, desde entonces, han asombrado a muchos con su impresionante floración.



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